N O T A P R E L I M I N A RCON ESTE TRABAJO. SE MANIFIESTA LA VOLUNTAD de acercarse al arte y a la literatura desde sus raíces ideológicas. Uno de los objetivos centrales ha sido lavar la cara de esa agobiante melancolía y tragedia que suele encajársele a la poesía en general y a la poesía de este escritor peruano en particular que es una de las cumbres más altas de la literatura contemporánea. Como corresponde en el análisis científico de toda realidad es esencial reparar en los matices. Con César Vallejo (1892-1938) es prioritario -hoy más que nunca: tiempos de cambios históricos en el Perú y en el mundo- destacar y asumir el flanco iluminado positivo y revolucionario de su actitud su práctica y su obra literaria. Maguer lo que pudiera sugerir el título del presente ensayo obviamente no se quiere decir con él que leyendo a Vallejo estemos leyendo a un humorista ni que con su literatura nos desternillemos de risa. Sino que comprendiendo la naturaleza del gratify podemos concluir que el autor peruano lo tuvo en grado superlativo y que ello fue un calculate importante en su vida y en su obra. Si la referencia recae en Poemas Humanos (libro póstumo publicado por su esposa Georgette) es porque este volumen nos ofrece mejores argumentos para probar lo afirmado. Por lo demás no perdamos de vista que Humor. Comicidad e Ironía suelen confundirse como un mismo fenómeno. Sin ban si existen tres nombres diferentes es justo sospechar que asimismo se refieren a tres cosas si no opuestas entre sí al menos disímiles. Basándonos en algunos textos sobre estos temas (de Bergson. Croce. Freud. Pirandello...) se llega a algunas conclusiones como entender que el humor es una operación superior y más compleja que la de la sátira la ironía o la pura comicidad que son más bien liquidadoras. De esto dan cuenta las primeras líneas del ensayo; aunque el grueso esté dedicado como se ha dicho a potenciar otra imagen de Vallejo. De las fuentes bibliográficas consultadas sólo se anotan referencias explícitas a Luis Monguió -crítico e historiador literario- a Pirandello -dramaturgo y ensayista italiano- y a José Carlos Mariátegui -político y ensayista peruano de principios de siglo fundador del Partido Comunista del Perú-. Asimismo para los apuntes biográficos que aparecen al final se ha consignado principalmente la información proporcionada por Georgette Philipart de Vallejo en su recomendable libro testimonial: Vallejo: allá ellos allá ellos allá ellos! (Lima. 1978) (1). Todos los subrayados son míos; y se citan los poemas según la edición crítica coordinada por Américo Ferrari: César Vallejo / Obra Poética (Madrid. 1988).
I. CÉSAR VALLEJO explaya su humor sobre todo en su libro Poemas Humanos (1923-1938). La actitud de cáustica pressía hacia ciertas condiciones del ser humano va aunada con un abrazo fraternal en excelentes poemas: «Considerando/ que el hombre procede suavemente del trabajo/y repercute jefe suena subordinado;/(...)/ Comprendiendo sin esfuerzo/ que el hombre se queda a veces pensando,/como queriendo llorar,/y sujeto a tenderse como objeto,/se hace buen carpintero suda mata/y luego canta almuerza se abotona.../Considerando también/que el hombre es en verdad un animal/y no obstante al voltear me da con su tristeza en la cabeza.../(...)Comprendiendo/ que él sabe que le quiero,/que le odio con afecto y me es en suma indiferente.../Considerando sus documentos generales/y mirando con lentes aquel certificado/que prueba que nació muy pequeñito.../le hago una seña,/viene/ y le doy un abrazo emocionado./¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...» (de «Considerando en frío imparcialmente...»). Como puede comprobarse leyendo los versos anteriores el sentimiento de lo contrario típico rasgo del humor no pudo ser mejor expresado. II. ¿QUÉ ES EL HUMOR?El humor supone el cruce dialéctico entre lo trágico y lo cómico. De ahí que tenga sentido esa sentencia popular de que «el humor es cosa seria». Por otra parte el humor no supone necesariamente la risa. Es una filosofía y praxis de la vida; realiza una compleja operación de remoción crítica pero no colocándose absolutamente de modo opuesto al sujeto en cuestión (ya se trate de uno mismo de otro individuo de un grupo una institución...) sino que controlécticamentese ejecuta una confrontación recuperando a dicho sujeto: casi diríamos desde él y contra él. En su extenso ensayo «El humorismo» el dramaturgo italiano L. Pirandello lo be así: «Veremos que en la concepción de toda obra humorística la reflexión no se esconde no permanece invisible; (...) sino que se pone back (la emoción inicial) como un juez la analiza desapasionadamente y descompone su imagen. Sin ban de este análisis de esta descomposición surge o emana otro sentimiento aquél que podría denominarse y yo lo llamo así el sentimiento de lo contrario». Es decir no sólo sorprender una contradicción por ejemplo entre lo que se busca y lo que se obtiene; reírse por ello como hacen -de diverso modo- la comicidad y la ironía sino que se trata de «sentir» simultánea y controlécticamente cada uno de los elementos de esta contradicción y hacerse cargo de ellos. Pirandello se remite a un personaje y a una novela emblemáticos del humor: las aventuras de Don Quijote. «Nosotros quisiéramos reírnos de todo lo que hay de cómico en la representación de ese pobre loco que disfraza con su locura a sí mismo a los demás y a todas las cosas; quisiéramos reírnos pero la risa no acude a nuestros labios pura y fácil; sentimos que hay algo que nos la turba y obstaculiza; es una sensación de pena de conmiseración e incluso de admiración sí porque si bien las heroicas aventuras de ese pobre hidalgo son ridiculísimas no hay duda sin ban de que él en su ridiculez es verdaderamente heroico (...) A través de lo cómico tenemos en este caso el sentimiento de lo contrario». Y refiriéndose al factor de «la reflexión» que enunció como consustancial al humor nos recuerda que el famoso autor de esta historia: don Miguel de Cervantes estuvo preso por malentendidos económicos en las cárceles de su amado Rey a quien había servido en Lepanto. Cervantes dice Pirandello tuvo que desembarazarse de aquel sentimiento inicial «que le había armado caballero de la fe en Lepanto. (...) y poniéndose en contra de él (de ese sentimiento) como juez en la oscura cárcel de La Mancha y analizándolo con amarga frialdad la reflexión ya había despertado en el poeta el sentimiento de lo contrario fruto del cual es precisamente el Quijote el cual es este sentimiento de lo contrario objetivado». Es decir sintiendo profundamente el desencanto y el dolor. Cervantes encausó todo ello hacia un personaje cómico que siendo su alter ego era trágico y cómico a la vez es decir humorístico. Estos pasajes se nos aparecen como claves y suficientemente claros como para obviar mayores desarrollos teóricos sobre el tema. Más bien vayámonos acercando a la poesía de Vallejo; viendo antes el caso de otro clásico del humor aunque ya contemporáneo: Chaplin. Él construye el personaje de Charlot protagonista de sus films quien es un vagabundo de la urbe moderna que por ser tal y carecer de riquezas y hasta predisposición para conseguirlas (aunque en La quimera del oro hay una extraña variante) vive inadecuado respecto de una.
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